Inicio > Opinión > Dorrego, demasiado bueno para seguir vivo

Dorrego, demasiado bueno para seguir vivo

Al asumir su cargo de gobernador de Buenos Aires en agosto de 1827, decía premonitoriamente Manuel Dorrego “Si algo tiene de lisonjero el destino que voy a ocupar, es que viene envuelto con la feliz reorganización de mi provincia. La confianza con que se me ha honrado es de tan gran peso, que no me descargaré de ello sino consagrando mis escasas luces y aún mi propia existencia a la conservación y fomento de nuestras instituciones y al respeto y seguridad de las libertades. Para arribar a tan altos fines, mis medios serán: religiosa obediencia a las leyes, energía y actividad para cumplirlas, y deferencia racional a los consejos de los buenos. Para separarme del puesto, no será suficiente una resolución vuestra, sino que idólatra de la opinión pública, dado caso que no fuera bastante feliz para obtenerla, no aumentaré mi desgracia empleando la fuerza para repelerla, ni la tenacidad o la intriga para adormecerla. Resignaré gustoso el mando desde que el verdadero concepto público no secunde mis procedimientos”.

Así lo recibía la Gaceta Mercantil “Ayer ha sido nombrado por la H. Legislatura de la provincia para gobernador propietario el ciudadano Manuel Dorrego. De los representantes que concurrieron a la sala obtuvo 31 sufragios, El amante de su patria, el que sinceramente deseó la conciliación completa de las diferencias que han mediado entre la capital y las provincias, debe congratularse por la acertada elección. Como gobernante de 1820, salvó la provincia del período más crítico en que se ha hallado; como representante de ella en 1823, 1824 y 1825; y como diputado nacional en 1826 y el presente año él le ha rendido servicios de consideración, que sus mayores émulos no se atreverían a disputarle. Si fijamos la atención un poco más atrás, la Revolución en Chile, las campañas en el Alto Perú y Banda Oriental le han visto siempre intrépido, siempre luchando con honor por la causa de la independencia americana. Los ascensos que obtuvo en la carrera militar no han sido producto del favor sino tributo pagado a su valor y a sus méritos”.

Por Silvia Molino, especial para El Pregón Digital.

Anuncios
Categorías:Opinión
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: