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Sabor a petróleo en el golpe de Irigoyen

13 septiembre, 2010 Deja un comentario Go to comments

A poco de asumir la presidencia en 1916, Yrigoyen envió al Congreso un proyecto solicitando que se autorizara la emisión de un empréstito de 100 millones de pesos para crear un Banco Agrícola Nacional, la Marina Mercante, e intensificar la explotación de petróleo en el Sur. En septiembre de 1919 presentó al Congreso un detallado proyecto de Ley fijando un régimen, legal, técnico, económico y financiero del petróleo y adelantando el concepto de monopolio estatal de la explotación petrolera. El proyecto terminaba con esta frase: “El Estado como encarnación permanente de la colectividad tiene derecho de obtener beneficios directos sobre el descubrimiento de estas riquezas”.

No esta de más decir que ninguna de estas progresistas iniciativas fue siquiera considerada por el Congreso en manos de los conservadores.

La guerra había terminado de imponer el petróleo como la fuente de combustible y desató la competencia entre las potencias por el dominio de las zonas petroleras del mundo. En 1919 una comisión norteamericana hacía el siguiente análisis: en vista del futuro decrecimiento de la producción de petróleo, aconsejamos a excitar a los petroleros americanos a explotar la producción de países extranjeros que poseen yacimientos petrolíferos útiles para suministrar aceite; y que a tales empresas se les proporcione todo el apoyo diplomático posible. Irigoyen tomó coraje y el 3 de junio de 1922 creó por decreto la Dirección Nacional de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la primera empresa petrolera estatal del mundo, al frente de ella estaría el General Enrique Mosconi.

En 1923 YPF compró el primer buque tanque a EE.UU. y habilitó los primeros surtidores con su marca que vendían nafta y kerosene una de sus primeras obras fue la destilería de La Plata.

La eficiencia de YPF llevó a que en los años 20 la industria petrolífera nacional aumentara su producción a un ritmo del 30% anual. Peo no alcanzaba y seguíamos dependiendo de la importación de petróleo.

La empresa petrolera extranjera más influyente y poderosa en la Argentina era la Standard Oil con fuerte presencia en Comodoro Rivadavia, Jujuy y Salta.

Los poderosos intereses comienzan a hacer lobby con los gobiernos provinciales, logrando obstaculizar la acción de YPF en sus territorios .Ej: el gobernador salteño rechaza un acuerdo con la petrolera estatal para explotar el yacimiento República Argentina.

Esta situación era producto de la falta de un marco regulatorio claro y preciso. Con ese objetivo el gobierno radical plantea en el parlamento una Ley de Nacionalización del Petróleo y avanzar hacia el monopolio estatal.

Con la sanción del proyecto en 1928 se declara monopolio estatal sobre petróleo. Esto dejaba de lado la posibilidad tan discutida por aquellos días, del régimen de sociedades mixtas.

La crisis estadounidense de 1929 tuvo consecuencias en la economía argentina. EE.UU. comenzó a penetrar en la Argentina con un fuerte aumento en las exportaciones; esto preocupaba sobre todo a Gran Bretaña, que temía perder uno de sus mercados. Argentina necesita de alguna manera colocar sus cosechas y las relaciones entre Irigoyen y Washington distaban de ser buenas.

En mayo de 1929 YPF había bajado el precio de los combustibles para poder ser el mayor comerciante de este producto en la Argentina, siendo consciente de los grandes márgenes de ganancias que obtenían las empresas privadas. Esto causó que las distribuidoras en el exterior tuvieran que hacer lo mismo, por lo cual se temía que dejaran de comprar petróleo a YPF. Para evitar esa situación se realizó un acuerdo con la Unión Soviética que disponía que las exportaciones se realizaran a través de la empresa Luyamotorg, a cambio de productos como cuero, tanino, caseína y ovinos.

Sobre el carácter petrolero del Golpe de Estado del 6 de Septiembre de 1930 que derrocó a Irigoyen, muchas veces se dijo que la Standard Oil había financiado la revolución con fondos de la embajada estadounidense o de bancos de dicho país, también se habla de un telegrama que llegó al Departamento de Estado sin firma que decía: “He sido informado que miembros del Partido Radical están difundiendo la idea de que la revolución fue financiada con dinero americano, en parte suministrado por la Standard Oil, y que luego de mi llegada a fines de julio al traer grandes cantidades de dinero los planes de la oposición maduraron. Me esforzaré en determinar si esto es cierto, y si lo fuera cuán difundido está” (cita sin firma al Secretario de Estado, 13 de septiembre de 1930).

——

Por Silvia Molino, especial para El Pregón Digital.
La autora fue docente de Historia en la Escuela de Enseñanza Media Nº 247 de Colonia Aldao.
Actualmente es concejal de la localidad de Porteña, Pcia. de Córdoba.

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Categorías:Opinión
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