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Meterse en camisa de once varas

12 septiembre, 2010 Deja un comentario Go to comments

¿Por qué cuando nos complicamos la vida sin necesidad, solemos decir que nos metemos en camisa de once varas? Hurgar en el pasado de esta expresión, es remontarse a la España medieval y descubrir interesantes rasgos culturales ya desaparecidos, de aquel lugar y de aquellos años.

Antiguamente, los lienzos con que se manufacturaba la ropa se medían en varas (vara=0.835 mts). Los había de diferentes longitudes y de los más largos eran los de once varas. Evidencia de esto la encontramos en un texto de Juan de Alcega que en 1580; escribió Libro de geometría y traza y en una parte dice:

“Para cortar esta saya de seda, es necessario doblar la seda a lo ancho, poniendo la mitad de las baras sobre la otra mitad a pelo y labor; y onze baras se cortará la falda y de la seda que sobra se cortará la cuera”.

Un lienzo de once varas (poco más de 9 metros), se percibía como “muuuy largo”. Por similitud, el término once varas lo usaron en la España del medievo para referirse, en forma exagerada, a una gran longitud.

De hecho, la expresión la encontramos en otras locuciones ya desaparecidas. Por ejemplo, podemos citar las recogidas por Gonzalo Correas en Vocabulario de refranes y frases proverbiales, de 1627: Piko de onze varas o tiene lengua de onze varas. Para dezir ke una es mui pikuda i parlera (muy habladora).

Entonces, una camisa de once varas era una forma de referirse, en sentido figurado, a una camisa bastante holgada.

Por otro lado, la ceremonia de adopción tal y como se celebraba en Castilla en la Edad Media, consistía en simular el parto metiendo el adoptante la cabeza del adoptado por una manga muy ancha de su camisa y, sacándole por el cuello (para esto se necesitaba una camisa de once varas), le daba un beso tras lo cual éste quedaba adoptado como hijo.

D. Joaquín Bastús, cuenta en La sabiduría de las Naciones (1862), que esta ceremonia la realizó Dª Sancha Velázquez para adoptar a Mudarra González, que sería posteriormente el vengador de sus hermanos, los siete infantes de Lara.

Derivados de esta ceremonia que simulaba el parto y legitimaba la adopción, se derivaron las expresiones coloquiales: Éntrale por la manga y salírseos ha por el cabezón; Te parí por la manga de la camisa y meterse en camisa de once varas . Esta última es la que ha sobrevivido en nuestro país.

Meterse en camisa de once varas, era entonces adoptar a alguien tomando los problemas que esto implicaba, por decisión propia y no por necesidad.

Por extensión, el término se empezó a usar para referirse a cualquier situación en la que uno se complica la vida innecesariamente, y con este significado prevalece hasta nuestros días en prácticamente todo el mundo hispano.

Por Arturo Ortega Morán
http://capsuladelengua.wordpress.com/

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Categorías:Interés General
  1. Estefi
    13 septiembre, 2010 en 10:24

    muy buenaa!…

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