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Gripe A, la pandemia que no fue lo que se temía

La Organización Mundial de la Salud estimó que habría 150 millones de muertos y tan sólo han fallecido unas 15.000 personas en todo el mundo. Sin embargo los “expertos” creen que puede haber una segunda oleada.

La gripe A es una pandemia benévola y de fácil transmisión que se encuentra en fase de declive. Hasta el momento han muerto debido a ella 15.000 personas. Muy lejos de los 150 millones de muertos que inicialmente calculó de forma alarmante la OMS. Los expertos piden no bajar la guardia: la probabilidad de una segunda oleada es del 70% ¿Será esta vez más dañina?
No bese ni estreche la mano de otras personas, use pañuelos para estornudar y evite lugares concurridos fueron algunas de las más que tajantes recomendaciones de las autoridades sanitarias para reducir la hecatombe que pensaban que causaría la gripe A (una variante del virus H1N1). Temían lo peor. O algo peor que la gripe estacional, que causa entre 250.000 y 500.000 muertes todos los años en todo el mundo.

Según los últimos datos disponibles del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III, la tasa de incidencia media de la gripe en España se sitúa en 18,41 casos por cada 100.000 habitantes. El pico de contagio se produjo en la semana del 15 al 21 de noviembre, con 372,7 casos por cada 100.000 habitantes. A finales de diciembre, la situación era más benigna: la tasa bajó a un promedio de 40 casos declarados, cuando el límite para hablar de epidemia está en los 70 casos por 100.000 habitantes. Muchos ciudadanos se preguntan ahora: ¿realmente ha sido una pandemia?, ¿exageraron las autoridades sanitarias?, ¿para qué tantas vacunas?
La resaca han sido las críticas contra el papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El epidemiólogo alemán Wolfgang Wodarg, hasta hace poco presidente del Comité de Sanidad del Consejo de Europa, acusó al organismo de provocar la psicosis y estar en connivencia con la industria farmacéutica (ver aparte). En la reunión de Estrasburgo del pasado 26 de enero, la OMS expuso sus argumentos: “Al principio no se podía saber su alcance, y aún no lo sabemos: habrá que esperar dos años. Decir que no es pandemia es trivializar”, respondía Keiji Fukuda, número dos de la OMS.

Todo comenzó el 21 de abril. EE. UU. anunció haber detectado a finales de marzo un brote de gripe inusual procedente de México. A diferencia de las gripes estacionales, esta vez afectaba gravemente a jóvenes sanos. El 11 de junio, la OMS declaró el nivel de alerta 6, es decir, de pandemia, una clasificación muy discutida que atiende a la extensión geográfica pero no a la gravedad. Desde la primera semana de octubre, el ECDC (siglas en inglés del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades) ha identificado más de 100 muertos semanales en Europa por gripe A. El 90% fallecieron por neumonitis causada por la gripe y eran jóvenes de menos de 45 años, explica Jordi Rello, gestor del registro europeo de casos graves de H1N1 que llegan a las UCI. “Seguramente no ha afectado gravemente a personas mayores debido a su probable exposición a un mayor número de infecciones gripales. Con la consecuencia de tener anticuerpos que las protejan de forma cruzada frente a estos virus”, dice José Antonio Melero, director general del Centro Nacional de Microbiología (CNM), dependiente del Instituto de Salud Carlos III. Juan Gervás, médico y profesor honorario de salud pública en la Universidad Autónoma de Madrid, confirma: “Los jóvenes y maduros que no se hayan vacunado y hayan pasado la enfermedad lo más probable es que tengan defensas de por vida”.

España hizo los deberes tomando notas de la experiencia de los países latinoamericanos, dice Jordi Rello. “En Chile, Argentina, Brasil o Perú, en junio de 2009, en el pico de la pandemia, la situación era de auténtico caos, algo que aquí no se ha producido gracias a la preparación”. Durante el período más intenso de la pandemia, sólo uno de cada mil casos de contagio acababan ingresados en la unidad de cuidados intensivos .

¿Qué nos espera? Los primeros casos aparecieron a finales de junio, “cuando no debía haber gripe”, dice Jordi Rello. Se esperaba una gran oleada que duraría unas ocho semanas al mes y medio de comenzar las clases en los colegios. Así fue de mediados de octubre a principios de diciembre. Ahora estamos en los niveles previos a setiembre. La única bola de cristal válida es revisar la historia. En la gripe de 1918 hubo una gran oleada en octubre (como en 1957) y tres meses más tarde se produjo una segunda oleada la mitad de intensa, dice Rello. “La probabilidad ahora es del 70%, aunque esto es imprevisible: en 1968 rebrotó al cabo de un año y la situación fue peor. Si fuera así, la nueva oleada aparecería en octubre de 2010”, señala. Juan Martínez Hernández, médico experto en salud pública y asesor de la Organización Médica Colegial (OMC) para la gripe, opina que durante el año 2010 los más vulnerables a la gripe A pueden ser las personas mayores. “Todo indica que habrá una segunda oleada que podría ser más severa, razón para estar más alerta y continuar con el seguimiento del virus, aunque sea imposible de predecir”, afirma Melero.

Muchos defienden el papel de la OMS. “Ha aumentado la confianza en la capacidad de los gestores sanitarios para afrontar situaciones de crisis en el futuro”, dice Juan Martínez Hernández. “Recordemos la incertidumbre de junio y lo que sucedía en México, Argentina y Chile con los antecedentes del SARS y de la gripe aviar. Hubiera sido una tremenda irresponsabilidad no tomar medidas con anticipación. Lamentablemente, algunas medidas que se tomaron para evitar la diseminación no sirvieron de nada”, explica Jordi Rello. “Hubiera sido más razonable tomar medidas proporcionales, adaptándonos a las necesidades”, argumenta Andreu Segura, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Cita como ejemplo de medidas mejorables la gestión de las vacunas y el bajo nivel de vacunación obtenido entre los grupos de riesgo. Un fenómeno que se dio, en su opinión, “por desconfianza y desconcierto ante la información proporcionada”, apunta. En cambio, felicita a la red de médicos centinela, “que ha permitido seguir con mucha precisión la evolución de la epidemia e ir viendo que las cosas no iban tan mal”.

Según Gervás, la OMS ha perdido mucho crédito entre la gripe A y la gripe aviar (más de 100 millones de muertos pronosticados contra apenas 282 muertos en total). El profesor de la Universidad Autónoma apunta que la pandemia ha cumplido la misma evolución que en el hemisferio Sur, “algo que se sabía desde junio: una gripe leve, de menor mortalidad que la habitual, con menos ingresos en UCI y menos bajas laborales. Todo ello sin vacunas ni antivirales”.

Se han vacunado dos millones de personas. ¿Qué hacer con los 11 millones de vacunas sobrantes? “Está por ver”, dice José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad. Inicialmente, el Ministerio de Sanidad se comprometió a adquirir 37 millones de dosis, dos por individuo de los llamados grupos de riesgo, según las primeras recomendaciones de la OMS. Finalmente, sólo hizo falta una dosis y se hizo valer una cláusula del contrato para comprar menos. “Hemos reducido la inversión prevista en 170 millones de euros”, añade Olmos. No se plantean vender ni donar las vacunas que sobren de la campaña, sino almacenarlas. “Entre tanto, si hubiera petición de algún país de adquirirlas, estaríamos en condiciones de negociar esa eventualidad”, adelanta.

Las alarmas se encendieron por la aparición de algunas mutaciones del virus. El CNM ha informado de dos nuevos casos de mutación del virus H1N1 por resistencia al antiviral Oseltamivir (conocido como Tamiflu), con lo que son ya seis los casos de esta mutación detectados en España. Ya se han identificado 12 casos de mutación D222G, detectada por primera vez en Noruega y que ya ha provocado dos fallecimientos en España. Hasta el momento se han detectado 57 cepas que presentaron la mutación D222E. “Afortunadamente, no son mutaciones que aumenten la letalidad”, dice Juan Martínez Hernández. “Es inevitable que el virus mute por sus características genéticas. No sabemos cómo lo hará ni si mantendrá la capacidad de causar neumonía”, añade. “Son mutaciones esporádicas y sólo confieren resistencia a uno de los antivirales. Lo único que podemos hacer es seguir analizando los virus que están circulando”, explica José Antonio Melero. En unos meses saldrán otros antigripales que también están dirigidos contra la neuraminidasa de los virus, una de las dos proteínas principales presentes en la superficie del virus de la gripe H1N1 y que facilita la infección.

Embarazadas en peligro
Durante el primer trimestre de embarazo, la gripe nueva puede provocar lesiones en la placenta y abortos espontáneos. Se han muerto cuatro veces más mujeres en su tercer trimestre de embarazo que mujeres no embarazadas. “Pero incluso cuando se les ha suministrado el tratamiento de forma retrasada, al cabo de tres a cuatro días del diagnóstico, hemos podido salvar a muchas mujeres”, dice Jordi Rello, jefe de la UCI del hospital Joan XXIII de Tarragona. El riesgo de complicaciones persiste hasta dos semanas después de dar a luz. “El bebé no nace infectado. El problema es que sufra dificultades respiratorias por inmadurez pulmonar. Nuestra política ha sido administrar un fármaco para acelerar la maduración fetal”, explica Rello. “En nuestra UCI ingresaron cuatro embarazadas por virus gripal y salvamos a tres mujeres y a los cuatro bebés”. El efecto de la vacuna se prolonga durante semanas y también protege al bebé durante sus primeros seis meses de vida.

Más niños afectados
La pandemia de gripe A ha elevado 28% el número de muertes entre los 5 y los 14 años en Europa, según los resultados del estudio del Statens Serum Institut de Copenhague (Dinamarca), publicado en la revista Eurosurveillance. Otro estudio realizado en urgencias pediátricas de cuatro hospitales catalanes indica que los ingresos aumentaron entre un 25% y 30% por gripe A, cifras similares a las de otro estudio de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría con ocho hospitales de toda españa. Entre junio y noviembre ingresaron 119 pacientes con gripe A de un total de 45.000 visitas a urgencias pediátricas del hospital Sant Joan de Déu, dice su jefe de sección Carles Luaces.

“Los antivíricos son importantes cuando sufren una patología de base, por ejemplo, del corazón. De los tres casos con resultado de muerte, dos fueron por afectación cardíaca”.

Desde el 6 de diciembre, la afluencia ha caído de forma espectacular. “Prácticamente no hay epidemia”, sentencia Luaces.

Diario Uno, 21/03/2010.

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